
LOS DATOS
-Es la segunda vez que reciben este galardón, ¿qué supone?
-Para nosotros es importante, pero es sólo un camino, no la meta.
-El jurado ha elogiado «la progresión» de Novia Salcedo.
-Sí, han comprobado que hemos mejorado desde la última vez que conseguimos la distinción, en 2005, y que somos una organización sólida, de alto rendimiento y con un enfoque a largo plazo. El informe también destaca la pasión con la que trabajamos.
-A pesar de ser una organización pequeña.
-Efectivamente. Somos 66 personas, entre empleados y patronato. Por eso, el orgullo es doble, porque competimos con grandes multinacionales como Siemens, Renault...
-«El liderazgo» de la entidad ha recibido una mención especial.
-Sí, y eso nos enorgullece más aún. El nuestro es un tipo de liderazgo que se basa en todas las personas. Entendemos que ése es el estilo que les gusta a los jóvenes, a los que tenemos que intentar apoyar.
-¿A las nuevas generaciones no les gusta que les manden?
-No es eso. Es que prefieren el trabajo en equipo.
-Ellos son a quienes se dirigen: universitarios, titulados, gente a las puertas del mercado de trabajo...
-Sí. Nosotros pensamos que no es necesario fichar fueras de serie o personas con grandes notas. Creemos que la gente joven es un valor importante en la sociedad, que hay que aprovechar, ayudar y orientar... Les ofrecemos asesoramiento, identificación de puntos fuerte y débiles, contactos con empresas para que realicen prácticas en las que se les ofrece casi un 70% de posibilidades de quedarse tras un año.
-¿Y si no se quedan?
-Les reorientamos, buscamos otras empresas y el joven va adquiriendo más experiencia.
-La dichosa experiencia...
-Sólo un 20% de las ofertas de empleo no la piden. Tenemos que romper a toda costa la pescadilla que se muerde la cola. Estamos diseñando programas para que, ahora que se pone en marcha el proceso Bolonia, haya más prácticas y así incluir en el currículum formaciones que luego se demandan.
-La mayoría de sus usuarios son titulados en Humanidades, Sociales... ¿Para ellos no hay salidas?
-Un chico de 22 años no puede pensar que cometió un error por estudiar algo. Una carrera es un modo de formarse y no una equivocación. Los jóvenes son el futuro. Hay que cambiar el sistema educativo y el social. Apostamos por un mundo, en 2025, en el que los jóvenes están en las empresas en términos de excelencia.
-Suena bien, pero...
-En Irlanda la empresa forma a los más noveles, se les facilitan horas para estudios, se les pagan formaciones, se les ayuda en la conciliación de su trabajo con su proyecto de vida, que a esas edades se está empezando a gestar...
-Aquí las trabas para conciliar son el pan nuestro de cada día. ¿Cree que la empresa española está preparada para semejante cambio?
-Todavía no. Pero en eso estamos trabajando.
-¿Hacia que modelo vamos?
-Hacia la excelencia en la gestión, pero no sólo la económica, sino también la social y la medioambiental. Hacia el trabajo en equipo. Una empresa no puede ser innovadora si sus trabajadores no están contentos. El liderazgo basado en el 'ordeno y mando' no sobrevivirá.










