Las cifras figuran en el informe del Tribunal Vasco de Cuentas Públicas (TVCP) que fiscaliza la actividad del Guggenheim entre 1999 y 2005, publicado en junio de este año. La oposición -PSE y PP- pidió ayer explicaciones en la comisión de Cultura del Parlamento vasco por esta operación, y Miren Azkarate, consejera del ramo en el Gobiernoautónomo, reconoció que fue un «error, una decisión desacertada».
Azkarate precisó que el Tribunal, organismo dependiente del Parlamento vasco, no censura la compra de dólares, sino el procedimiento contable usado por el Guggenheim para registrar las pérdidas. Aun así, explicó la decisión de adquirir la moneda americana por las expectativas de que ésta subiera en relación al euro (166,36 pesetas). «En el año 2001, el comité asesor de finanzas, en el que figuran varias entidades financieras de primer orden, así como altos ejecutivos del BBVA, plantearon que el dólar podía situarse a 200 pesetas como mínimo», reveló la consejera.
Responsabilidades
La Sociedad Tenedora, división del Guggenheim que gestiona las adquisiciones artísticas, había calculado su presupuesto para 2002 con una cotización de 185 pesetas por dólar. En mayo de ese año ya alcanza las 191 pesetas, y en junio el Guggenheim firma la compra a 180 pesetas, lo que garantizaba la estabilidad presupuestaria. Ese mismo mes la tendencia cambió bruscamente y en julio el dólar se había depreciado un 20%. De ese giro de tendencia proceden las pérdidas de seis millones de euros. «No sabíamos si la moneda europea iba a jugar en Primera División, en Segunda o en Segunda Regional. Fue una decisión equivocada. Todos nos hemos equivocado alguna vez en la vida», reconoció Azkarate.
Isabel Celaá, portavoz del grupo socialista, pidió responsabilidades por esta decisión y preguntó por qué no se contrató un seguro de riesgo, «algo que hacen incluso los pequeños comerciantes». También aludió a la forma en que se contabilizaron las pérdidas, distintas antes y después de 2003.
Azkarate explicó que el seguro eran demasiado caro y había que pagar la prima en el momento de firmar el cambio. «Se asumió un riesgo. Todas las operaciones lo tienen», añadió la consejera.
Celáa exigió documentación sobre «los análisis técnicos que justificaron la compra» e información sobre la «sobre composición y funcionamiento del órgano que tomaba las decisiones sobre la compra de moneda extranjera».








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