
«Ha sido una de las obras de mayores dimensiones y más complicadas de los últimos años debido a sus exigencias técnicas», explicó ayer el alcalde, Iñaki Azkuna, en un recorrido por el barrio. La mejora de las alcantarillas respondía a dos motivos. Por un lado, al envejecimiento de la red, un mal que lastra al sistema general de Bilbao. Y por otro, a la necesidad de ampliar la capacidad de las tuberías para atender con garantías a los nuevos vecinos de Miribilla, donde se construirán 3.000 viviendas.
La concejalía de Obras y Servicios ha instalado 640 metros lineales de colectores. Para ello, los operarios tuvieron que abrir zanjas de gran anchura y profundidad en una zona angosta y sin dañar otras conducciones existentes.









