
Este año, las lluvias han provocado que crezca una mayor variedad de setas en el territorio histórico. De hecho, «recientemente se descubrió otro género en las dunas de Astondo, que aún está sin clasificar», informó Azpiazu. El micólogo Koldo Ugartetxe criticó la «recogida masiva y discriminada de setas, que perjudica su reproducción natural».
3.100 pintxos
Entre las setas no comunes expuestas se hallaba el 'falus impudicus', no comestible por su desagradable olor, y la 'amenita cesárea', de sabor delicioso. Su sombrero, anaranjado con motas blancas, «hace que la confundan con la 'amatita muscaria', de tronco blanco y sombrero rojo moteado en blanco». Sin embargo, ésta es tóxica y altamente alucinógena.
Los micólogos saben que muchas intoxicaciones tienen su origen en el desconocimiento. Algunas piezas son muy difíciles de distinguir incluso para un experto. Por ejemplo, la 'entoloma lividum', tóxica y la pardilla común tienen olor y color similares. Para incentivar la participación, la sociedad micológica repartió más de 3.100 pintxos de setas entre los visitantes. Para los niños se organizó un concurso micológico en el que identificaron las variedades más comunes, así como las más peligrosas.









