
LOS DATOS
Para frenar su avance en el área protegida, el Gobierno vasco, en colaboración con Obra Social la Caixa, ha puesto en marcha un proyecto pionero que abarca una extensión de quince hectáreas. «Esta planta exótica afecta ya a un total de 88 hectáreas de la reserva», explicó la consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Esther Larrañaga.
El Ejecutivo autónomo valora positivamente los resultados obtenidos hasta el momento. En las primeras doce hectáreas en las que se ha aplicado el plan de choque se ha logrado erradicar la especie y próximamente se procederá a la siembra de variedades autóctonas. «Es una labor ardua y lenta porque mientras hemos acabado con la plaga en una zona puede que se esté implantando en otra, debido a su rápido poder de germinación. Los frutos se verán a final de año», añadió.
La experiencia se desarrolla en parcelas de los barrios Barrutia, de Kortezubi, y Atxaga, en Forua, -en plena marisma-. Los ejemplares más jóvenes se extraen de la tierra de forma manual para quemarlos, mientras que para erradicar las plantas adultas se emplean medios químicos como el glifosato -herbicida sistémico-. «En este caso se adoptan todas las precauciones necesarias para evitar cualquier tipo de contaminación en el hábitat», explicó.
Evitar su venta
Una parte importante de los trabajadores que desarrollan las tareas de eliminación de la Baccharis en Urdaibai son personas con algún tipo de discapacidad que están coordinadas por técnicos especializados. El Gobierno vasco ha invertido 300.000 euros en este proyecto, que espera poder aplicar también, según los resultados, en el resto del País Vasco.
«La medida de momento funciona», afirmó. La máxima responsable de la consejería de Medio Ambiente pidió, además, a las empresas de jardinería que no contribuyan a la expansión de esta especie con su venta. «La Baccharis es originaria de la costa atlántica de América del Norte y se cultivó aquí con fines ornamentales. Tenemos que concienciar a la sociedad de que esta planta, aparentemente inofensiva, puede acabar con nuestro equilibrio ambiental. Debemos evitar que se siga plantando», aseguró.









