
Los más madrugadores llegan a la oficina hacia las cuatro de la mañana. Es el caso de Antonio Bustos. A sus 78 años, a este vecino de Ortuella no le quedó otro remedio que levantarse a las tres para coger turno en Portugalete. «Era la tercera vez que venía y me dije, ¿Ni una más!», recuerda.
El nuevo documento electrónico presenta grandes ventajas, como su uso en Internet con todas las garantías y la validez jurídica de la firma digital. Incluso evita al ciudadano acudir varias veces a la oficina de expedición para obtenerlo. Con una es suficiente.
El problema es que cada trabajador encargado de elaborar los carnés debe atender a los usuarios uno a uno. Ya no se pasa a dejar la huella del pulgar mientras se espera el siguiente trámite.Y la operación para validar un documento completo dura unos 20 minutos. Según adelantaron fuentes policiales, la consecuencia es que se tramita «sólo un tercio de los documentos que se gestionaban antes».
Vecinos desprevenidos
A muchos ciudadanos este cambio les ha pillado totalmente desprevenidos. Cuando ven que les caduca el carné, acuden a renovarlo «como se ha hecho siempre». En el mes de rigor y a partir de las nueve de la mañana. Al enterarse del nuevo sistema regresan otro día un poco antes pero, al percatarse de la multitud que espera con el mismo fin, acaban plantándose de madrugada en la puerta para no pasar más apuros. Algunos, como el portugalujo Francisco Blanco, lo han intentado hasta seis veces sin éxito. En Bilbao han llegado a juntarse más de 400 personas, aunque finalmente se atendiese a menos de la mitad.
Fuentes de la delegación del Gobierno en el País Vasco reconocen y lamentan el problema que se ha generado con el nuevo DNI. «Estamos intentado por todos los medios solventar esta situación en la medida de lo posible», aseguran. Pero al mismo tiempo apuntan que este sistema de expedición «necesita un rodaje».
Las previsiones que maneja el Ministerio para establecer un sistema telefónico de cita previa en toda España obligarán a esperar hasta el 1 de enero. «Sabemos que las colas no son la mejor solución pero, por el momento, no vemos otra forma», se resignan desde la delegación. Si las cosas no cambian, todavía muchos vizcaínos tendrán que madrugar para estar legalmente identificados.









