La Fiscalía ha solicitado dos años de prisión para seis médicos del Hospital de Basurto por un delito de homicidio imprudente al no haber practicado todas las pruebas necesarias y haber esperado casi 20 horas para operar a un paciente que falleció de una apendicitis.
E juicio oral comenzará el próximo martes en el juzgado de lo penal número 3 de Bilbao y durante el mismo, el Ministerio público y la acusación particular, que considera los hechos como un delito de muerte por imprudencia profesional, solicitarán una indemnización de 82.000 euros para la familia de la víctima, según han indicado desde el despacho de abogados Gómez Menchaca.
Los hechos se remontan a junio de 2005, cuando el paciente, de 39 años, acudió al servicio de Urgencias del Hospital de Basurto con dolor abdominal. Allí, fue explorado por dos doctoras que tras no apreciar nada anormal le dieron el alta médica.
El paciente regresó al día siguiente al hospital ya que el dolor se le había extendido a la espalda y tenía vómitos. Fue atendido por la misma doctora que detectó "vientre en tabla" y tras consultar a otros médicos, le derivó al servicio de Cirugía. Horas más tarde se le practicó un TAC abdominal que reveló que padecía apendicitis, por lo que fue intervenido y en los días posteriores evolucionó de forma "muy desfavorable", falleciendo cuatro días más tarde. El informe médico forense determinó que las "casi 20 horas transcurridas" entre el ingreso y la intervención quirúrgica "contribuyeron a empeorar el pronóstico final del padecimiento del fallecido".
El juez instructor, en el auto en el que acordó continuar diligencias previas. concluyó que "estamos ante conductas y omisiones por parte de algunos de los facultativos responsables de la asistencia al paciente" que "deben merecer el pertinente reproche penal, debiendo enjuiciarse sus respectivas actuaciones". A su juicio, existen indicios, corroborados por el informe forense de "concurrencia de seria y notoria imprudencia o falta de adecuación a los postulados de la denominada lex artis ad hoc en alguno de los imputados".
En concreto, se reprocha a las dos doctoras que vieron por primera vez al paciente -la residente y el médico adjunto- no haber realizado pruebas diagnósticas complemetarias y retrasar en más de dos horas y media la petición de analítica, que según el forense, habrían arrojado datos sobre la localización y posible causa del dolor "cambiando la orientación diagnóstica y terapéutica de forma drástica". Igualmente, se acusa a una tercera doctora que realizó una ecografía el "no haberse extremado las precauciones para detectar el diagnóstico correcto y poder intervenir a tiempo". Por último, el juez instructor considera que tres médicos que se encontraban en el servicio de Cirugía llevaron a cabo una "deficiente exploración del paciente", lo que indica "cierta relajación o falta de diligencia a la hora de extremar las cautelas".