
Pues sí, al menos en un 75% de los casos si se trata del aeropuerto internacional de Los Ángeles. Allí es donde más éxito tuvieron los que intentaron camuflar detonadores, temporizadores, materiales explosivos y otros componentes con lo que montar una bomba. Los escondieron entre el equipaje de mano, desde bolsas de aseo hasta fundas de discos compactos, y pasaron por los controles sin despertar sospecha alguna.
De los tres aeropuertos en los que se centra un informe clasificado al que ha tenido acceso el diario 'USA Today', sólo San Francisco tuvo un margen de error relativamente razonable, 20%. El peor, Los Ángeles, con 75%, seguido muy de cerca por otro aeródromo con gran tráfico internacional, el de Chicago, donde a los agentes de seguridad se le escapó el 60% de los artefactos.
Diferencias
¿Por qué tanta diferencia? San Francisco utiliza una empresa de seguridad privada, en lugar de los trabajadores de la TSA. Incrédulos, los autores del estudio pusieron a prueba a este aeropuerto 145 veces, en comparación a las 70, de Los Ángeles, y la 75, de Chicago.
La agencia se defiende alegando que el resultado del estudio transmite una percepción equivocada, porque este alto margen de error es el resultado de pruebas cada vez más difíciles. El jefe de la TSA Kip Hawley explicó al Congreso el martes que han pasado de colar bombas completas a componentes del tamaño de un tapón de un bolígrafo. Igualmente, los materiales han dejado de ser obvios para convertirse en componentes de fácil adquisición que pueden encontrarse en cualquier ferretería.






