El informe del Ejecutivo autónomo no deja lugar a dudas. En los 370.000 metros cuadrados de superficie reservados en Burtzeña sólo se pueden levantar naves industriales. «Nos da la razón frente a la Diputación, que quería recalificar el suelo para construir viviendas», se congratuló ayer el alcalde, el socialista Tontxu Rodríguez. El desencuentro tiene su origen en una resolución judicial que obligó a modificar el proyecto. La cuestión estaba en cómo hacerlo.
Mientras los dirigentes locales siempre han defendido que ciertas mejoras desbloquearían el problema, el ente foral abogó por buscar otras alternativas. Enseguida tomó fuerza el uso mixto del suelo para dar cabida a pisos, si bien el único que lo propuso fue el PNV baracaldés. Algo que aprovechó ayer el regidor para cargar duramente contra el primer partido de la oposición. «Han sido meses de demagogia fácil, de negar lo evidente», censuró Rodríguez. El PP ahondó en las críticas y acusó a los jeltzales de intentar «cargarse el empleo».
Al parque empresarial, en cualquier caso, aún le queda un camino por recorrer. El principal hándicap reside en la propia resolución del Gobierno vasco, que obliga al Ayuntamiento a llegar a un acuerdo con el Departamento de Carreteras de la Diputación para garantizar la financiación de los viales de acceso al recinto. La idea municipal es recurrir a Bilbao Ría 2000 para que tercie en el conflicto y sufrague la cubrición de las vías del tren «con las plusvalías obtenidas por la venta de parcelas en Urban-Galindo». Ello posibilitaría la conversión de la carretera principal en un bulevar. Los viales interiores del parque y sendos puentes sobre la ría -conectados a Erandio y Zorrozaurre- harían el resto.









