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JAVIER MENDOZA, PRESIDENTE DE LOS COMERCIANTES DEL CASCO MEDIEVAL DE VITORIA
«Si hay que gastar 19 millones para hacer el parking de El Campillo, hagámoslo ya»
El relojero vitoriano cree que políticos y ciudadanos «no pueden asustarse por cantidades, deben asustarse por barbaridades»
21.10.07 -
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«Si hay que gastar 19 millones para hacer el parking de El Campillo, hagámoslo ya»
MENDOZA observa un reloj de bolsillo en su tienda, situada en el Casco Medieval de la capital alavesa. / EDUARDO ARGOTE
A Javier Mendoza, que nació hace 61 años encima de su relojería en la calle San Francisco, le duele «mucho» la atonía del Casco Viejo de Vitoria. Al sol tibio del Jardín de Falerina reclama un estilo de vida en la almendra 'slow', con gente tranquila y variada.

-Lo último en torno al Casco Medieval son las dudas sobre la construcción del gran aparcamiento en El Campillo. ¿Otra decepción?

-En la política lo primero que hay que tener es bastante sigilo y puntería. Si Adrián Bueno dice que el presupuesto no se ha desfasado porque se han imputado al aparcamiento los accesos y los edificios que iban encima... Lo que no se puede hacer es asustar al público diciendo que las plazas van a costar ocho millones de pesetas.

-El Ayuntamiento ha insinuado que los vecinos de la zona no van a pagar tal cantidad por cada plaza. ¿Qué le parece?

-Eso es presuponer que todos los que viven en el Casco Viejo son 'mileuristas', ¿no?

-Y no es así.

-Pues no creo que sea así. Yo sé de residentes que están pagando 13.000 pesetas de plaza de garaje mensuales y no pienso que un crédito les salga más caro.

-¿Teme que se paralice?

-Si el proyecto, no sólo el aparcamiento, es tan ambicioso y tan necesario como para gastarse diecinueve millones de euros, habrá que gastárselos ya. No podemos asustarnos por cantidades, debemos asustarnos por barbaridades. Lo que hay que buscar es la rentabilidad social y económica.

-Se hicieron las rampas mecánicas, y hubo polémica. ¿Le dan envidia otras ciudades del entorno donde se discute menos y se hace más?

-Por supuesto que sí. El Borne, en Barcelona, o Bilbao me dan una envidia inmensa. O San Sebastián, que permanece con su clásico poteo y pincho, y tiene mucha, mucha vida. A la hora que vayas a las rampas ves gente. Luego son útiles. En Vitoria la polémica está servida siempre.

Mentalidad «pacata»

-¿Es parte de nuestra sociología?

-Estamos demasiado influidos por una herencia pacata. Sin riesgo no hay éxito y tenemos una visión 'cortoplacista'.

-Se le nota casi rabioso.

-Porque veo que el Casco Viejo tiene un potencial inmenso, está en el centro, es sublime... y no se pone toda la carne en el asador. Por cuestiones políticas nimias, una y otra vez todo se va al traste. Otros cascos menos históricos se han llevado adelante por decisiones políticas y aquí...

-¿La revitalización de la Correría es el ejemplo?

-La hostelería tiene que ser el acicate para la revitalización del Casco porque con ella inmediatamente se ve un resultado. El comercio es mucho más lento. El tipo de gente que va a La Malquerida o al Barrón es diferente, y esa pluralidad es la que queremos. Nosotros siempre hemos propuesto que haya una hostelería de día y de calidad.

-Como foco de atracción.

-Los comercios están cerrados de noche y queremos que haya gente por el día. Todas las revitalizaciones de cascos antiguos en España se basan en la hostelería de día, no en la de noche.

-¿Ve a Adolfo Domínguez tan mesías o Mr. Marshall?

-No. Me parece importante que haya apostado por una calle y, evidentemente, lo ha hecho por la mejor. Pero creo que por falta de sigilo se ha producido una especulación feroz. Yo haría una invitación al Ayuntamiento...

-¿Cuál?

-Crear una sociedad mixta, público-privada, para regenerar el tejido comercial. Que el Ayuntamiento compre lonjas y las ponga en servicio a unos precios razonables para que la gente pueda instalarse. Y que también esté participada por los comerciantes.

-¿La catedral vieja ha sido el mejor impulso imaginable?

-A mí me parece que ha hecho una inteligente, buena y artística labor. Ese ejemplo se debería seguir por todo el 'Casco'. Hay que aprovechar su tirón para el resto de la zona, que no se quede como una isla dentro del Casco.

-¿Y qué dice del Gaztetxe?

-Yo no digo ni tirarlo ni dejarlo. Es una realidad social, pero también es cierto que están viviendo en la luna. Lo que no se puede es hipotecar las necesidades de un barrio por las necesidades de un colectivo pequeño.

Lonjas «peligrosas»

-La clave es que el barrio tenga vida. ¿Le parece adecuado con lonjas reconvertidas en viviendas para fijar población?

-Me parece peligrosísimo si no se establecen unos ejes comerciales. Una persona va a cobrar más por una lonja-vivienda que por una lonja comercial y eso favorece la especulación. Nos podemos quedar sin lonjas e impedir la regeneración del tejido comercial.

-¿Se dan ahora las condiciones para que se abran comercios y, sobre todo, para que permanezcan?

-En estos momentos y en algunas calles, no. En la Correría se están estableciendo unas bases que pueden ayudar, pero en otras no. Falta una hostelería de día y de calidad para el paso de gente. Hay que arar, sembrar y recoger.

-Se habla de anticipar el horario de cierre de los bares a la una y media de la madrugada en ese difícil equilibrio entre el ocio nocturno y el descanso vecinal.

-Es una medida muy controvertida. Si el Casco no se ha muerto más es porque ha habido una hostelería que ha atraído a gente. Habrá bares que no respetan el descanso de los vecinos y a esos habrá que sacudirles. Pero muchas veces el que no respeta al vecino es el que va por la calle, que no sabe beber ni comportarse.
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