Según este estudio, basado en datos del Instituto Nacional de Estadística, el Anuario Económico de La Caixa y el Eustat, Bilbao ha empeorado en todos estos parámetros salvo en el paro, que entre 1997 y 2006 ha descendido un 1,3%. En Valencia, por ejemplo, la reducción es del 2,6%. «Hay datos que apuntan a que estamos peor que hace diez años», alertó Basagoiti. En la última década Bilbao «ha perdido 4.730 vecinos, el poder adquisitivo ha disminuido un 19%, se han cerrado 1.879 comercios y las actividades industriales han caído un 6%», enumeró.
A su juicio, el Guggenheim «ha sido un salvavidas para Bilbao», ya que de no ser por él la economía estaría «hundida en la miseria». Aun así, cree que el indudable tirón internacional del museo «no ha podido con el lastre que supone la situación política y la violencia terrorista».
El motor de la ciudad
«En la economía de Bilbao, por desgracia, han pesado más ETA, la independencia, Lizarra o la consulta que un inmejorable museo», señaló el dirigente del PP. En medio de este desfavorable panorama político, el centro de arte ha actuado como muro de contención ante el descenso de población, empleo, comercio y tejido industrial que revelan las estadísticas.
«Los datos de las otras capitales son mejores porque ellas no han tenido el lastre del terrorismo, de unos gobernantes que están dedicados a ver cuándo hacen la consulta y de unos empresarios que no invierten aquí», añadió el concejal. Madrid es la que más población ha ganado -con 261.000 nuevos vecinos- y Málaga, la de mayor empuje en el sector industrial.
Aunque los datos económicos de Bilbao «no son positivos», Basagoiti alabó la capacidad del Guggenheim como motor de la ciudad. «Hay que preguntarse dónde estaríamos sin el museo, porque estoy convencido de que nos habríamos hundido», insistió. En su opinión, la capital vizcaína no conseguirá despegar «mientras no se arregle el problema de fondo».









