El sábado había dónde elegir y qué descartar con harta pena en este pedazo de región: desde cenas tuperianas amenizadas por Los Dorados en Bilbao hasta el doblete heavy encabezado por UDO en Bergara. Así que estudiamos la agenda que envía Ptolomeo, el de los mapamundis robados en la Biblioteca Nacional, por mail a Pato, y la tarde sabatina la consumimos (¿o fue al revés?) en el bar Keseacava capitalino, donde operaron los galos Sleeppers ante un público atento (vaya, cierta fracción guiri parecía borracha) en el que destacaron los miembros de Hey Colossus (a los que vimos el viernes en Basauri) y el hacha de Loan (que nunca falla y pasó a Pato un panfleto de un bolo suyo con The Ocean en Durango).
Rodeados de tal hermandad, permanecimos atentos al bolo de los bordeleses, que arrancaron toscos, medraron hasta asentarse y se alargaron hasta la reiteración mientras se daban de cabezazos eléctricos contra un muro en el que grotescos grafitos dibujaban imágenes de Unsane (marcialidad, noise AmpRep, rabia), Fugazi (sesgo intermitente), Portobello Bones y Basement (ruidismo paisano), High On Fire (pararrayos sin bruñir) y hasta Mastodon (cierto postmetal carente de la técnica de los yanquis, claro).