
«El nuevo edificio es absolutamente necesario», advierte la directora del instituto, Marisol Antolín, quien recibió con alegría la noticia de que Educación había incluido a Carranza en su capítulo de inversiones para el próximo año. «El centro actual es muy húmedo para niños con problemas de asma. No cumple ninguna normativa», explica.
Pasillos muy estrechos
Sin embargo, las humedades y las goteras no son el único riesgo al que están expuestos los estudiantes. «Los pasillos son muy estrechos y por las escaleras sólo cabe una persona», alerta Larrinaga. En su opinión el edificio no está preparado para una evacuación en caso de necesidad. El presidente basa su temor en varias 'sorpresas' que guarda el inmueble. «Hay una puerta que podría ser utilizada como salida de emergencia, pero unas tuberías de calefacción la atraviesan e imposibilitan su uso», advierte.
Aunque de momento superan los problemas con continuas reparaciones, tanto los padres como la dirección del centro coinciden en que éstas apenas solucionan nada. «Es un edificio tan viejo que, aunque le pongan todos los parches del mundo, sigue sin ser apto», protesta el presidente del AMPA. Tampoco tienen muchas alternativas a su alcance. En caso de que cerraran el actual instituto los alumnos tendrían que trasladarse a Balmaseda, a casi una hora en coche. Allí acuden ya los estudiantes de bachillerato del valle. «En la ESO son demasiado jóvenes para tener que ir tan lejos», apunta Antolín.
Junto al bienestar de los estudiantes, otro aspecto obliga a la creación de un nuevo inmueble: el aumento de jóvenes en el municipio. «En un futuro necesitaremos más espacio, porque ahora vienen más alumnos de Primaria». Y es que el actual equipamiento apenas cuenta con cinco aulas, por lo que sólo uno de los cuatro cursos de Secundaria podría disponer de dos clases.
Por su parte, el Ayuntamiento ya ha cedido unos terrenos adyacentes a Educación. Este espacio, junto con el que se conseguirá gracias al derribo del actual gimnasio, es el que albergará en un futuro el nuevo centro. «Esperamos que el Gobierno vasco mantenga su palabra, porque no es la primera vez que nos lo prometen y en el último momento se echan atrás», recela Larrinaga.











