
Según Eduardo, este nuevo tramo de carretera está «sin señalizar, sin vallar y no tiene luz». Este portugalujo cree que los animales, nueve en total, se dirigían hacia un vertedero y que al haber doble valla en la mediana no pudieron pasar y se quedaron retenidos en mitad de la calzada.
El pasado 27 de septiembre se abrió la temporada de caza de corzos y jabalíes, y se da la circunstancia de que en las últimas semanas se han registrado varios accidentes provocados por estos animales salvajes. «Ésta es la época en la que se suelen dar los movimientos de estas especies y cuando provocan destrozos en huertas. Están espantados», explican desde el área de Agricultura de la Diputación vizcaína.
Eduardo salió ileso y pudo llamar al 112. Su 'Volkswagen Golf' fue declarado 'siniestro total'. Tanto el coche como los animales muertos quedaron en la cuneta, pero no hubo más vehículos implicados. La Ertzaintza se encargó de realizar el atestado y empleados de la Diputación recogieron los cuerpos sin vida. En este caso, la institución foral es la titular de la vía y, por tanto, la que en principio debe hacerse cargo de los daños en el turismo.
La responsabilidad
Más polémico resulta el siniestro registrado la noche del sábado en la autopista en Amorebieta, en el que un matrimonio belga sufrió heridas al empotrarse su coche contra un jabalí de cien kilos. Se trata de una vía de peaje y el golpe se produjo en un tramo en obras. «El juez determinará si la responsabilidad es de la Diputación, de Europistas o de la UTE Euba», indicaba ayer José María Gallego, asesor jurídico de Europistas, empresa que explota la autopista.
Gallego reconoció que existe «una jurisprudencia importante» al respecto, en la que los jueces hacen recaer los gastos sobre la empresa que gestiona el peaje. En su opinión, se trata de una decisión «injusta», ya que obligaría a la «colocar un muro de hormigón en toda la vía y eso multiplicaría por ocho el coste de la autopista». Según Gallego, la única solución para que los animales salvajes no invadan la calzada sería construir pasos subterráneos, como se hizo en la circunvalación de Burgos, «y ni aún así hay garantía de que crucen por ahí».
En ese mismo punto unos días antes se había reparado un boquete en el cerramiento abierto por otro cerdo salvaje. «Los jabalíes son de un tamaño tan bestial que un vallado normal no les frena. ¿Hasta qué nivel se puede exigir responsabilidad?», se pregunta.









