
Pardo presentó ayer en las Juntas Generales las conclusiones de un informe que reconoce trece ataques al ganado en Carranza y uno en Abadiño desde que se cerró el muladar hace un año. «La afección a los ganaderos se ha dado antes y después y no podemos garantizar al 100% que no existan ataques», dijo. Aunque el estudio desaconseja el pago de indemnizaciones porque puede alimentar la picaresca, la diputada no lo descarta, «siempre con un sistema de control y peritaje de los daños».
El PP presentó una iniciativa, con enmiendas de EB, para que el comedero se reabra «de inmediato» y en la comisión de seguimiento que han constituido las instituciones participen también sindicatos agrarios, ganaderos, ecologistas y ornitólogos. La propuesta fue rechazada con el voto en contra del PNV, que cree que «el consenso interinstitucional es suficiente», y la abstención del PSE.
Ante la comparecencia de la diputada se había anunciado una concentración de ganaderos de Carranza en protesta por la reapertura del muladar, pero finalmente acudió una sola persona que entregó un escrito. Irene Pardo afirmó que hace falta alimentación suplementaria porque no hay suficiente carroña en el monte y alertó de que la «alarma» generada «puede aumentar el riesgo de envenenamiento y otras actitudes contra el buitre leonado» que, además de ser ilegales, atentarían contra la conservación de gran parte de la fauna.









