
En el caso de Sestao no existía un reglamento que regulase estas actuaciones, pero la institución local concedía las licencias de obras para habilitar pisos en lonjas o semisótanos con el afán de paliar los problemas de los vecinos discapacitados residentes en pisos sin ascensor. «El problema es que muchas promotoras han visto un filón en esta alternativa y compran las lonjas a bajo precio para hacer un negocio 'redondo'», reconoció la concejal de Coordinación y Planificación, Alexia Castelo. Según lamentó, las transforman en viviendas que venden «como un piso normal».
«Todas las solicitudes tienen la excusa de dificultades de movilidad, pero hemos constatado que, en un porcentaje altísimo, es falso», aseveró el alcalde de la localidad, José Luis Marcos Merino. Por eso la Corporación ha decidido que, una vez que la propuesta se apruebe en el pleno del próximo martes, ya no se dará ningún permiso más hasta nuevo aviso.
El máximo edil reconoce que la situación es «grave» y la proliferación de estos pisos en los bajos se ha generalizado en todos los barrios. «Algunos se han construido hasta sin autorización del Ayuntamiento y los confiados compradores del inmueble ahora se encuentran con serios problemas para disfrutar de cosas tan simples como luz y agua», recriminó.
Análisis de los barrios
Su número ha llegado a preocupar a la institución local porque amenaza seriamente al sector comercial. Por eso los responsables municipales iniciarán de inmediato la elaboración de una ordenanza que limite esta conversión a lonjas sin posibilidad de albergar algún negocio. «Queremos recuperar el mapa de la actividad comercial que existía en Sestao antes de la crisis industrial de 1984», adelantó Marcos Merino.
El primer paso será reunirse con todas las plataformas vecinales y la asociación local de comerciantes. El objetivo municipal es «conocer su visión de los barrios, las necesidades y las posibilidades de acoger tiendas que ellos ven». Una vez analizadas estas conclusiones, se elaborará la ordenanza, que impedirá transformar en vivienda un local que no cumpla los requisitos exigidos. «Por supuesto, deberá tener todas las condiciones de habitabilidad que exige el planeamiento urbanístico», subrayó el alcalde.
La medida satisface las reivindicaciones de EB que, a pesar de que en la anterior legislatura también integraba el Ejecutivo local, denunciaba desde hace más de un año que el PNV, su anterior socio de gobierno, aprobaba «al menos dos licencias por semana». Ya entonces la formación nacionalista anunció que elaboraría una ordenanza para que estos inmuebles solo se pudiesen vender como vivienda de protección oficial. Pero nunca llegó a aprobar la norma.










