
El documento de 2004, al que ha tenido acceso este periódico, reclamaba para las monjas la posesión de la escuela, el único patrimonio de la fundación Murrieta. Las religiosas defendían la «extinción» de este órgano como paso previo y obligado para el cambio de titularidad. Argumentaban entonces que el objetivo original de la institución era «de imposible cumplimiento», pues ya no existían «niñas huérfanas en la localidad con necesidades de educación». Las Hijas de la Cruz, sin embargo, han cambiado de postura y ahora sostienen que los fines de la fundación siguen vigentes. Piden, además, de manera expresa al Ayuntamiento de Santurtzi que asuma su gestión.
«Por justicia»
En cambio, el informe de 2004 asegura que Murrieta, como sociedad benéfica, sólo prestaba el servicio de un colegio concertado y carecía de un patrón. Por ello, las monjas reclamaban la propiedad del centro escolar, argumentando que la fundación había dejado de financiar la actividad docente en 1960 y que, desde entonces, todas las inversiones las había asumido la orden con su propio capital.
Ante tales datos, las Hijas de la Cruz consideraban necesario en 2004 «regularizar la situación jurídica» de la entidad benéfica y planteaban su desaparición «por la ausencia de finalidad real, de patrimonio para sostener su actividad y de órganos de gobierno». Proponían incluso pedir la extinción de la entidad al Gobierno vasco. No obstante, la orden acabó por descartar el proyecto. «Era un informe concreto, entre otros que encargamos, y no lo tuvimos finalmente en cuenta», aseguran fuentes de la congregación.
Las Hijas de la Cruz, sin embargo, no renuncian todavía a la titularidad del colegio. Descartan acudir a la vía legal para reclamarlo, pero lo consideran como propio «por simple justicia». «Llevamos años asumiendo todos los gastos, incluida la construcción de nuevos edificios», explican las mismas fuentes. La orden, además, confirma que los fines del centro educativo siguen siendo «igual de válidos» que en el siglo XIX, cuando surgió; y apuesta por mantener su actividad en el emplazamiento actual de Santurtzi durante «muchos años».





