
En su instituto trabaja todas y cada una de las figuras educativas de refuerzo escolar que pone el Gobierno vasco a disposición de los centros. Reconoce que hay grupos que parecen «clases particulares» con seis y ocho alumnos. «Pero aún así necesitaríamos más, porque estos colectivos precisan un atención individualizada». Esta especialista en pedagogía terapéutica defiende que los colegios deben recibir recursos según sus necesidades. «La red concertada no tiene que hacer frente en la misma proporción que la pública a la inmigración y los escolares con dificultades de aprendizaje o discapacidades», apunta.
Por niveles
Los refuerzos que concede el Gobierno vasco no sólo permiten a los institutos salir adelante en el día a día. También les da margen para hacer iniciativas atractivas para los estudiantes. Muchos aprovechan las figuras de los docentes de apoyo escolar para establecer grupos por niveles. Hay centros de Secundaria que utilizan esta práctica con el euskera, el inglés o las matemáticas. «Nos parece un lujo que la clase se divida en niveles en Matemáticas para que cada alumno pueda avanzar a su ritmo», comenta la madre de una escolar de primer curso de la ESO del centro de Getxo.
Los institutos también aprovechan sus recursos para introducir asignaturas en otros idiomas. El Julio Caro Baroja, por ejemplo, imparte un grupo de Sociales en francés.






