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Tres profesores por clase

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Tres profesores por clase
APOYO ESCOLAR. Tres profesoras atienden un aula de primero de la ESO en un instituto de Getxo. / FERNANDO GÓMEZ
Los centros de Secundaria de la red pública vasca han entrado en la fase del apoyo educativo al alumno. El sistema de enseñanza ha desplegado por los institutos una legión de docentes y especialistas destinados a tareas de refuerzo para hacer frente a las nuevas necesidades educativas: escolares inmigrantes o procedentes de entornos socioculturales desfavorecidos y niños con discapacidades y problemas de aprendizaje que se integran en aulas ordinarias. El objetivo que persigue Educación es que «el mayor número posible de alumnos acabe la ESO», señala el director de Innovación Educativa del Departamento, Juanjo Agirrezabala. En la actualidad el 87% logra el título de Graduado en Secundaria.

Las viejas clases de instituto con un profesor para cuarenta alumnos han pasado a la historia. En los centros es habitual ver dos y hasta tres figuras en el aula, que las clases se desdoblen en las asignaturas más duras y que los docentes atiendan sólo a seis, ocho o diez estudiantes. Hay especialistas en pedagogía pegados al pupitre de alumnos con alguna discapacidad para ayudarles a seguir el ritmo del resto; y grupos reducidos de adolescentes con retraso de aprendizaje a los que se les adapta el programa en un último intento de que aprueben la ESO. Los ratios de Secundaria en la red pública están situados en 2,5 profesores por aula y un docente por cada siete alumnos.

Nuevas figuras

Las figuras de docentes de refuerzo ya están consolidadas en los centros de Secundaria. En los institutos se refieren al 'PIE', el 'PT' o el 'PRL' con la misma naturalidad con la que antes se hablaba del «profe de mate». Este curso la consejería ha repartido por sus 500 centros de Secundaria a 120 profesores de intervención educativa, 250 de refuerzo lingüístico y casi 300 para ocuparse de grupos de alumnos con retraso de aprendizaje -aulas de diversificación curricular-. A ellos hay que unir orientadores y especialistas en pedagogía terapéutica.

Cada centro utiliza estos refuerzos como cree más conveniente. En primer y segundo curso de la ESO, los institutos pueden solicitar un profesor para reforzar alguna asignatura, que suele ser Matemáticas, Castellano, Inglés y Euskera. Son los Profesores de Intervención Educativa (PIE). Estos especialistas entran en el aula para ayudar al docente 'titular' o hacen un grupo con los chavales que necesitan apoyo.

«En Lengua, por ejemplo, optamos por meter al 'PIE' en el aula. En Matemáticas utilizamos las dos fórmulas, a veces separamos los grupos y en otras horas trabajan todos juntos», explica Victoria Mínguez, jefa de estudios del instituto Julio Caro Baroja de Getxo. «Se organiza la clase por grupos, cada uno avanza a su ritmo y tienen exámenes diferentes. Pero son flexibles y un estudiante pueden pasar de uno a otro cuando alcanza el nivel de sus compañeros», señala la coordinadora del primer ciclo de ESO del centro getxotarra, Maite Montejo.

Este instituto, como el resto de centros de Secundaria vascos, utiliza también una tercera figura en el aula, la del especialista en Pedagogía Terapéutica -el 'PT'- dedicado a ayudar a alumnos con discapacidad y que también utiliza parte de su tiempo a apoyar al resto de la clase. «Para los nuevos profesores es algo habitual. Pero a los antiguos nos cuesta acostumbrarnos a tener más docentes en el aula. Nosotros nos arreglábamos solos para gobernar clases repletas, pero el alumnado ha cambiado mucho...», confiesa Mínguez, profesora de Matemáticas desde hace treinta años en el instituto de Getxo.

Desdobles de aulas

En los dos últimos cursos de la ESO, que acogen a alumnos de 14 a 16 años, todos los institutos vascos juegan con ventaja frente a la enseñanza concertada. La normativa en vigor indica que las clases con más de quince estudiantes pueden desdoblarse para las asignaturas de Matemáticas, Castellano, Euskera e Inglés. Si tenemos, por ejemplo, un aula con 16 alumnos se forman dos grupos de ocho, cada uno con un profesor. En la enseñanza pública el máximo permitido es de 25 aula por lo que estos grupos no superan en ningún caso la docena de estudiantes.

Los centros de Secundaria pueden recurrir a otra vía de refuerzo escolar: las aulas de diversificación curricular. Son grupos de 6 a 12 alumnos con retraso de aprendizaje, pero posibilidades de sacar la ESO. Cada aula tiene dos especialistas en diversificación, uno de Lengua y otro del área de Matemáticas y a los chavales se les adapta el programa escolar.

Los docentes de refuerzo lingüístico son la última pieza que completa el puzzle. Se encargan, en concreto, de reforzar el aprendizaje de euskera de los escolares extranjeros recién llegados, también en grupos reducidos. Con tantas posibilidades, en el instituto Julio Caro Baroja de Getxo tienen que hacer encaje de bolillos cuando les toca diseñar los horarios. «Hay que estudiar ingeniería para que te cuadren las horas», comenta Mínguez.

Los responsables de Educación resaltan que el Departamento destina «una gran dotación de medios» para el refuerzo escolar con el actual modelo de «escuela inclusiva», detalla Agirrezabala. «Es la forma de atender la diversidad que se hace en países con sistemas de enseñanza punteros como Finlandia, aunque nosotros dedicamos, incluso, más recursos», añade.

La consejería se plantea sin embargo que hay que «tomarse en serio» a partir de ahora la mejora de la «eficiencia», señalaron fuentes del Departamento. El objetivo debe ser, añadieron, sacar «los mejores resultados posibles» a ese «elevado gasto» y a la «amplia dotación de medios» que se ha puesto en manos de la escuela. El reto europeo para 2010 es reducir a un 10% el fracaso escolar, la cifra de alumnos que no logra acabar la ESO. «Sin embargo, es muy difícil rebajar el actual 13% porque actuamos ya sobre el colectivo que sufre las carencias de aprendizaje mayores», concluyeron.
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