
«En los últimos tres años se ha incrementado vertiginosamente la cifra de extranjeros residentes en la comarca, más de 16.000, según los últimos datos, y todos vienen aquí a cumplimentar sus papeles. Sin embargo, el personal es el mismo que hace una década», denuncian las empleadas.
Asimismo, los usuarios se ven obligados a aguantar largas colas desde primeras horas de la mañana y en muchos casos no consiguen su objetivo. «No hay derecho, hace cinco meses que realizamos el papeleo y nuestros datos ni siquiera se han introducido en el ordenador», se queja una joven extranjera tras una de sus múltiples visitas al Registro gernikarra.
El juzgado ha admitido la existencia de 74 expedientes de nacionalidad sin registrar, además de otro tipo de trámites que aún no han podido llevarse a cabo. «No damos abasto para atender al público que viene al mostrador, al teléfono, realizar la tramitación e incluso las gestiones a través de Internet. Esta situación se produce en casi todos los juzgados y en servicios públicos que en los últimos años tienen que atender a una población inmigrante que antes no existía», afirman.
Problemas de idioma
La situación se agravó el pasado verano, cuando una de las empleadas de este servicio estuvo de baja durante dos meses. «Hasta que llegó su sustituto, tuvimos que restringir los horarios para atender a la gente», explican. Los responsables del juzgado aseguran que se han triplicado las peticiones de nacionalización en el último año.
«Hace una década sólo realizábamos una al día, y ahora en ocasiones llegamos a las diez. Esta gestión nos lleva mucho tiempo, porque además es frecuente que el usuario apenas domine el idioma», apuntan. Otro de los apartados en los que también ha influido la saturación del juzgado es el incremento del número de inscripciones de niños adoptados en el extranjero.
El colapso afecta también al resto de tramitaciones, como nacimientos, defunciones y bodas. «Cuando las parejas vienen a casarse, les decimos que lo hagan sin fecha fijada, porque puede que se demore más de un mes», admiten.
Por su parte, el Departamento de Justicia, Empleo y Seguridad Social del Gobierno vasco reconoce que actualmente se estudia la situación del juzgado de la villa foral. «En verdad, existe un retraso. Estamos analizando si esta incidencia es algo puntual o si la acumulación de tareas es tal que se precisa la contratación de más personal», señalan portavoces del área.









