Esto último no lo discute nadie pero nosotros, la cantera de la ciencia vasca, no hemos contado nunca. Esto queda demostrado por los 800 euros al mes que ganan aproximadamente los 'beneficiarios' de las ayudas predoctorales del programa Ikertu del Departamento de Industria; por la imposibilidad de cobrar los extras por excelencia en un proyecto de investigación, a pesar de participar en ese proyecto; por la imposibilidad de investigadores que están en EE UU de realizar las entrevistas para las becas postdoctorales del Departamento de Educación por vídeo-conferencia; por la desaparición del programa de incorporación de doctores al sistema de investigación de la CAPV, etcétera. Sólo por citar algunos de los últimos 'detalles' que ha tenido el sistema vasco de investigación para con su cantera.
Y en materia de regulación de los derechos laborales de la cantera investigadora, Euskadi siempre ha ido detrás de lo legislado desde el Ministerio de Educación, y la excusa de las competencias ya aburre porque tenemos el ejemplo de otras comunidades que tampoco las tienen transferidas. También hay que decir que en Euskadi no se cumplen las recomendaciones sobre la contratación de investigadores de la Unión Europea. De momento, no somos un referente, somos un contraejemplo. Porque mientras a la cantera se la trate como si fuera de tercera, nunca jugaremos en primera







