
El comerciante avisó entonces a la Policía local. Los agentes que se desplazaron al estanco llevaron consigo una máquina de rayos ultravioleta para volver a comprobar la veracidad del billete y, esta prueba también determinó que era falso. Los policías aprehendieron los 50 euros. El cliente que iba a pagar con ellos se mostró sorprendido y afirmó que desconocía el origen del billete.
Se trataba de una falsificación de gran calidad, con un tacto similar al de los billetes reales y con la pegatina dorada típica de los euros, muy difícil de detectar a simple vista. La guardia teme que haya otros billetes falsos de 50 euros circulando por Bilbao, por lo que alerta a la población.
Con la entrada en vigor del euro, se hizo público un estudio en el que se indicaba que el 10% de los hosteleros vascos había detectado monedas de dos euros y billetes de 50 falsos, el dinero más reproducido por los estafadores. En el caso de las monedas, suelen ser suplantadas por chapas en las máquinas tragaperras.









