Todo el explosivo intacto recuperado en manos de la célula terrorista era, además de dinamita, de la marca comercial Goma 2 ECO. Los peritos están de acuerdo, por ejemplo, en que ésta era la sustancia presente en las dos bombas que se recuperaron sin explotar.
La sentencia explica que el comando terrorista logró contactar con Suárez Trashorras el verano de 2003 gracias a la intermediación del confidente policial Rafa Zouhier, que negociaron las entregas en dos reuniones (octubre y noviembre) en restaurantes de comida rápida de Madrid, y que la Goma 2 se obtuvo con la ayuda de varios mineros y gracias al descontrol absoluto de la seguridad de Mina Conchita.







