
LOS DATOS
«Hemos tenido dificultades, pero ninguna de ellas ha sido insalvable», explica Rubén. «Ha sido mucho trámite burocrático, obtención de licencias, y también nos hemos tenido que poner las pilas en aprendernos las leyes que tienen que ver con este tipo de empresas». Han tenido que superar muchas barreras, pero tal y como señalan, «hemos ido pasándolas una a una, aunque ha habido momentos de nervios y desesperación».
La elección de la actividad de la empresa, el alquiler de vehículos, fue por la inexistencia de este tipo de oferta en la zona. «Nos dimos cuenta que no hay un servicio de este tipo por aquí, que si querías alquilar una furgoneta tenías que ir hasta Bilbao. Además, es un servicio que cada vez tiene más demanda, sobre todo en grupos que quieren realizar un pequeño viaje de fin de semana, excursiones, etc.», afirma.
Tanto Rubén como Miguel agradecen enormemente la ayuda recibida desde la Uni de Eibar. «Han sido indispensables para la puesta en marcha del proyecto, sobre todo la figura de Carmelo Oyarzabal, dinamizador del programa 'Urrats bat' en el centro. Además de la ayuda económica prevista en el propio programa, han puesto ha disposición nuestra un local con línea telefónica y ordenador desde donde realizar muchas gestiones y estudios de mercado. También agradecemos la ayuda de la asesoría bilbaina Integra Social Outsourcing, que han trabajado con nosotros en el proceso de la creación de la empresa».
Una vez constituida la empresa, los primeros pasos a dar son los más difíciles. «El objetivo principal, a corto plazo, es sacar adelante la empresa», señala Rubén. «Lo importante ahora es asentarnos en el mercado. De momento tenemos 10 furgonetas, e iremos tirando con ellas».
El 'boca a boca'
Darse a conocer es otro de los objetivos prioritarios. «Para ello pondremos anuncios en prensa y radios locales, pero esperamos que el boca a boca funcione como es habitual en una ciudad como Eibar, en la que nos conocemos todos», afirma Rubén. «También las propias furgonetas están rotuladas».
Tanto Rubén como Ibon son optimistas, y esperan, como es lógico, que Ruibal se pueda mantener en el mercado. «Nuestro punto fuerte es que somos jóvenes, conocidos, y una empresa pequeña, lo que para muchos clientes es sinónimo de cercanía y trato directo, frente a lo que ofrecen las multinacionales. Este es un filón que podemos explotar», destacan.





