El Gobierno de Cuba respondió desde un primer momento con un empecinamiento de su postura y se echó en brazos de los soviéticos. La posterior 'Crisis de los Misiles' no hizo sino agravar la situación. Surgieron entonces los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) que vigilan aún hoy desde cada manzana de edificios cualquier muestra de desaliento y cualquier tentación contrarrevolucionaria. Son los «chivatones», una categoría que, corrobora Adolfo M., obliga a bajar el tono de voz cada vez que una familia aborda un tema escabroso.
Represalias
«Son legión y nunca, nunca, se está libre de ellos. Multas arbitrarias, 'mordidas'... Entre sus cometidos, garantizar que el cubano no acoja nunca a un extranjero en su casa, salvo que pueda demostrar que es familia. De lo contrario, algo tan nimio como abrir las puertas de tu casa a quien a ti te parezca, puede acarrear represalias».
Quien comete el atrevimiento de romper las reglas y se sale de la ortodoxia, sólo tiene un camino: la penitenciaría. «Aquí la llaman la 'olla exprés' -aclara Antonio-, porque por muy duro que seas, siempre te acaban ablandando».







