Su apoderado en las Juntas Generales, Arturo Aldecoa, aseguró que «esta condición especial de las cuevas» requiere de una mayor protección «por lo que no deben ser sometidas a actuaciones de destrucción de su equilibrio» o a medidas que «buscando su desarrollo turístico e interés crematístico puedan dañar sus complejas interacciones».
Como ejemplo, Aldecoa se refirió a la cueva de Pozalagua. En su opinión, las actuaciones realizadas en su entorno «deben advertirnos de los riesgos de manipular cualquier gruta sin conocer bien su riqueza natural y biológica». Para Aldecoa, esta declaración garantizaría «el uso turístico con las máximas garantías de control y seriedad, evitando riesgos de destrucción».









