
Padaré, con excelentes contactos en el mismísimo palacio presidencial, confía en la liberación de los tres aviadores, que vieron con «sana envidia» cómo el domingo partían hacia Madrid en el avión de Sarkozy las tres azafatas y la jefa de cabina que habían sido apresadas junto a ellos en Abeché, al este del país, por supuesta «complicidad» en la oscura operación ideada por la organización no gubernamental francesa El Arca de Zoé para llevarse a 103 menores a Francia.
El «optimismo» de Padaré fue corroborado por los diplomáticos españoles desplazados a Yamena. Ayer pudieron visitar durante más de una hora a los tres encarcelados. Les encontraron «muy bien de ánimo» y confiados en que pronto seguirán los pasos de las cuatro compañeras de tripulación.
Razones humanitarias
Si se tiene en cuenta que la fugaz visita de Sarkozy a Yamena fue precedida de la petición del presidente chadiano a sus jueces de que pusieran en libertad a las cuatro azafatas y a los tres periodistas, las palabras de ayer de Idriss Déby podrían interpretarse en el mismo sentido. El presidente mencionó «razones humanitarias» para la libertad provisional del piloto belga que se encargó de trasladar a los niños en una avioneta desde pequeñas localidades del este de Chad fronterizas con la región sudanesa de Darfur hasta Abeché (Wilmart se encuentra en delicado estado de salud, con problemas cardiacos). En el caso de los españoles la salida de la cárcel se fundamentaría en su falta de relación directa con las actividades delictivas de El Arca de Zoé.
Sin embargo, el clamor judicial y popular en la capital chadiana empieza a desbordar el tono sordo y latente. Numerosos magistrados estiman que lo ocurrido el domingo no fue una aplicación de la «libertad provisional», sino una mera liberación, y alguno ironizó sobre la hipótesis de que tanto las azafatas como los periodistas aceptarán regresar a Yamena para declarar en un juicio.







