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VIZCAYA
Adictos al Cavalli
El público bilbaíno agotó en poco más de cinco minutos la colección del extravagante diseñador italiano para H&M

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FASHION A PRECIO DE BAJO COSTE. Las clientas revolvieron en busca de una oferta más bien escasa. / MAITE BARTOLOMÉ
Gente fina, estudiantes, camareras, entusiastas de la moda fashion y con ganas de echarse al armario un Cavalli... a precios de imitación, casi de mercadillo para lo que se estila el creador italiano. Un universo circunspecto consumió el tiempo, muy frío -siete grados, a las 9.45 horas de ayer- en la esquina de Ercilla y la Plaza Moyúa, con la confianza de acceder al mundo del lujo de la mano del diseñador más extravagante sin necesidad de agujerear los bolsillos. Roberto Cavalli ha creado una colección única para H&M, como ya hicieron Karl Lagerfeld, Stella McCartney y Madonna.

Sus famosos modelos estampados de leopardo y cebra, dorados y pedrería son la opulencia más absoluta en el terreno del diseño, ideales para ir por la vida antes muertas que sencillas, al estilo de 'celebrities' como Jennifer López, Victoria Bekcham, Sharon Stone...

Cientos de vizcaínos acudieron en busca de alguna ganga, como hicieron miles de personas en sólo doscientas tiendas que el gigante sueco de ropa de bajo coste tiene repartidas por Europa. El público agotó la colección en apenas cinco minutos, lencería y complementos, incluidos. Ana Pérez, estudiante de Bachiller, y su amiga Sonia Calzado, una camarera cargada de piercings en la lengua y el sobrelabio, aguardaron ansiosas la apertura. «Quiero un vestido escotado y largo», dijo la primera. «Y yo uno corto, tipo túnica, de fiesta», remató la segunda. Solo, Rubén Moreno, de Loiu, confiaba en lograr una camisa. «Roberto es tan moderno y llamativo...». Los jóvenes estudiantes de diseño José Antonio Cabezón Panadero y Saioa Losada charlaban. De moda, claro. «De Prada», aunque ayer Cavalli era la estrella. «¿Bravo por democratizar el lujo!», aplaudió la chica mientras soltaba pistas: «No estaría mal pillar algo de leopardo atrevido».

María Elena Pulido y Jessica Rey, de Sestao, jugaron a favor. Dependientas de H&M, fueron a tiro fijo. No rebuscaron entre las perchas de las que colgaban minivestidos de lentejuelas y gasa largo. Cazaron una gabardina negra corta con ribetes y tachuelas (149 euros) y revolvieron en una montaña de bragas, además de pillar unos calzoncillos, discretos para el tono de la firma, para sus chicos; a 9.90 euros la unidad.

«Esto es una maravilla», se alegró Ana Riera, de Zaragoza, tras pagar 59 euros por un pantalón y 39 por una camisa negra. «Jamás me hubiera imaginado meter unos Cavalli en el armario». «Ojalá tuviésemos esto todos los días», confesó Nekane Panadero, responsable de la tienda. Lástima que la oferta fuera más bien escasa.

Tanto, que los probadores, a los que las más afortunadas entraban cargadas de tallas para asegurarse la pieza, eran un hervidero de 'adictas' al Cavalli. «¿No te quedaría una 38 ó 40 de esa cazadora de cuero decorada con cordones y flecos?», inquirió Gloria, una joven de Balmaseda. Todo fue muy salvaje. Como los estampados animales y el espíritu de más de una clienta: «Me-da-igual-co-mo-va-ya con tal de que sea de marca». Resultado: a media mañana, un cartel gigante con la palabra GIGANTE devolvió a la realidad a casi todos. Los Cavalli se habían esfumado.
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