¿En que consiste este método de pescar? Se lo explico para que se entienda mejor la mentalidad de antaño en lo que se refiere a los noviazgos. La cacea consiste en lanzar al agua desde una embarcación un largo sedal provisto de un anzuelo con su correspondiente cebo y mientras la embarcación sigue su camino, esperar que alguna buena pieza pique en el anzuelo.
Yo he relacionado este método de pesca de la cacea -que se contempla y se explica perfectamente en el diccionario- con los sistemas que las chavalas del siglo pasado utilizaban en sus relaciones con el sexo masculino, basándome en una curiosa noticia procedente del pueblo de Plentzia -la 'gallarda' como acostumbraba a llamarla nuestro recordado K-Toño- que se publicó el día 1 de abril de 1889 y hablaba del tema en los términos que podrán leer ustedes a continuación. Oído al parche:
«Ha llegado a nuestras noticias por conducto de persona bien informada, que en el vecino puerto de Plencia hay en la actualidad concertados la friolera de veintiocho casamientos. Bien puede decirse de las plencianas, que manejan la caña a la perfección, puesto que esta vez ha caído 'buena pesca'».
El comentario no deja lugar a dudas, salvo en el método utilizado por las plentziarras, que en vez de usar aparejo como en la especialidad de la cacea, usaban caña. Pero esto no desvirtúa en absoluto la teoría sobre la mentalidad del siglo pasado, según la cual se consideraba que concertar un matrimonio era algo similar a la labor del pescador -en este caso la novia- que atrapaba el pescado que era el que picaba en el anzuelo -en este caso el novio-.
Así me explico el chiste del sacerdote que durante la ceremonia de la boda y en uno de los momentos clave de la ceremonia de enlace le dice al novio con gesto serio: «Nada de qué remedio. Conteste sí o no».









