
El complejo escultórico formado por dieciocho piezas de bronce que representan pasajes de la mitología vasca, está instalado en el parque de la Lamera donde anteriormente hubo una fuente. Akerbeltz, Mari, Akelarre, Tartalo, Basajaun y Ehiztari, entre otras son algunas de las esculturas que forman un círculo y comparten espacio con áreas ajardinadas para los visitantes.
Basterretxea define su obra como «un intento de convertir en imagen la palabra heredada». La humanidad ha buscado incesantemente una explicación a lo que sucede alrededor. Así, los fenómenos que le resultaban inexplicables eran atribuidos a seres y fuerzas sobrenaturales. Los antepasados, en un intento de explicar el universo, la naturaleza, la vida y la muerte crearon sus propios dioses, mitos y leyendas.
El artista bermeano ha dado forma escultural a estas antiguas creencias en la Serie Cosmogónica. «El arte contemporáneo abraza así al mundo mitológico. Basterretxea ha expresado en una obra de arte, desde la modernidad, lo que en otras épocas existía en el subconsciente colectivo», explicó el director del Instituto Labayru, Ander Manterola, presente en el acto. Al evento también acudieron miembros del panorama social, cultural y político, entre los que se encontraron el consejero de Educación Tontxu Campos, el de Vivienda y Asuntos Sociales Javier Madrazo, el de Justicia, Joseba Azkarraga, la presidenta de Eusko Alkartasuna Begoña Errazti y el secretario de Organización de EA, Rafa Larreina. Dentro del panorama cultural y social asistió la escritora Toti Martínez de Lezea, el pintor Agustín Ibarrola, el director de Berria, Marcelo Otamendi y el músico Kepa Junkera, entre otros.
Basterretxea ha donado numerosas esculturas a la localidad costera además de su Serie Cosmogónica. Las tres 'mamuas', que se encuentran instaladas en Erreten Lamera, cinco estelas funerarias colocadas en el claustro gótico de los Franciscanos, Olatua y la escultura homenaje a los fallecidos en la Batalla de Matxitxako. La cesión de los derechos por parte del autor, según una primera estimación, tiene un valor patrimonial superior a 1,5 millones de euros.
La empresa eibarresa Alfa Arte ha sido la encargada de fabricar las piezas. En esta compañía también realizaron sus trabajos Chillida y Oteiza, entre otros. Dar forma a todas las esculturas de bronce ha supuesto un desembolso aproximado de 500.000 euros. «Este es mi mejor legado. Aunque al principio cueste un poco entenderla, con el tiempo nos daremos cuenta de que tenemos un verdadero tesoro», indicó Basterretxea.









