Tres son las líneas de actuación con que trabaja el Departamento de Empleo, que dirige Joseba Azkarraga, para tener bajo control el problema, señala el viceconsejero. Por un lado, hay que incentivar la permanencia de la mujer en el mercado laboral, sin descuidar su incorporación al mismo, que se irá produciendo «de una forma natural» a mediada que las nuevas generaciones lleguen a la edad de trabajar.
En segundo lugar -añade-, será necesario hacer compatible la formación con una incorporación más rápida de los jóvenes al mercado laboral. Para ello, precisa Loroño, habrá que cambiar los sistemas educativos y favorecer la jornada voluntaria de trabajo a tiempo parcial. De hecho, apunta, ya está en marcha un proyecto que trata de compatibilizar estudios con jornada de trabajo.
La tarjeta azul
Por último, el 'milagro' debería llegar de la mano de los inmigrantes. En este campo, el Gobierno vasco es partidario de «apostar por la calidad», tal como quieren hacer Europa y España, que quieren implantar una 'tarjeta azul' que facilite la entrada de especialistas del exterior. Para ello hay que potenciar, explica, la alta tecnología y los centros de investigación, entre otras cosas.
En reserva deberá quedar la prolongación de la vida laboral más allá de los 65 años, una medida impopular de la que ningún político quiere hablar. Antes de llegar a ese extremo, explica Loroño, hay que conseguir que la edad real de retiro se alargue hasta la legal. Recuerda al respecto que la edad media de jubilación en Euskadi es de 61,5 años.
En todo este proceso, surgirán algunas imcompatibilidades, precisa el viceconsejero. Así, el envejecimiento de la población es poco compatible con la incorporación de nuevas tecnologías, pero asegura que se encontrarán fórmulas que permitan rentabilizar la permanencia en el mercado laboral de las personas de más edad, partiendo de lo positivo que tienen valores como la experiencia.






