Precisamente, un sondeo del Ministerio de Vivienda ya indicó en junio pasado que los alquileres de Euskadi eran los más caros de España, después de los de Madrid. Tal circunstancia explica el declive que el mercado del arrendamiento experimenta en la comunidad vasca, donde apenas el 5,4% de los hogares residían el año pasado en una vivienda arrendada.
Hasta ahora, el programa Bizigune del Gobierno vasco, una iniciativa para captar viviendas vacías y dedicarlas al alquiler subvencionado, no ha conseguido modificar sustancialmente las estadísticas, aunque el Departamento de Vivienda quiere reforzar el proyecto con más presupuesto durante 2008.
Los últimos datos del Gobierno vasco indican que, en septiembre pasado, había 1.480 viviendas de alquiler protegido pendientes de ser ocupadas, y otras 452 en el mercado libre. Un año antes, la oferta constaba de 1.508 y 586.
No obstante, por debajo de estas cifras, el Ejecutivo autónomo sostiene que se está gestando un cambio en la opinión de los vascos sobre el alquiler, pues el 70% de los jóvenes encuestados por el Gobierno autónomo confesó que aceptaría esa alternativa de forma explícita bajo ciertas condiciones. Pero ese índice cae al 44% cuando se consulta a los hogares.






