«Es una labor especializada, así que cuando hay una baja, se producen problemas. Y claro, esto se agudiza en las comisarías de barrio, que al tener menos efectivos notan más las carencias», explica.
Esta es la razón por la que se deriva a los denunciantes «a sitios donde se garantiza el servicio las 24 horas». «Es el problema de tener una plantilla deficitaria que, además, necesita una profunda reestructuración», lamenta.









