
«Es una idea que barajamos desde hace años, pero se ha convertido en una necesidad porque cada vez hay más gente mayor en la escalera», apunta Eusebio Muñoz, uno de los residentes. De las quince familias que habitan el edificio, al menos ocho personas superan los 70 años.
Aunque con alguna reticencia, la comunidad aceptó afrontar la inversión, pero pronto se topó con el primer obstáculo. Las cuatro empresas que presentaron presupuesto les explicaron que la instalación del ascensor no podía realizarse por el hueco de la escalera, demasiado estrecho, y que había que efectuarla por el patio interior. Los vecinos pensaron que no habría problema, ya que este espacio es la cubierta de un almacén que acoge maquinaria municipal. Sólo habría que solicitar al Ayuntamiento que les vendiese la parte afectada por la obra.
Patrimonio local
Presentaron la instancia en abril, pero el paso de los meses fue mermando su ilusión. La respuesta llegó en octubre. «Se amparan en una ley de 1986 para rechazar la venta de patrimonio municipal», protesta Muñoz.
Sorprendido por la decisión, este vecino solicitó el asesoramiento del Gobierno vasco. Según le explicaron, la nueva Ley del Suelo «no sólo permite esta posibilidad, sino que la fomenta si favorece la accesibilidad de las personas». Con esta información, ha presentado un recurso en el Consistorio para que reconsidere su decisión. La otra opción sería exigir en los tribunales el suelo necesario para el ascensor, «pero la comunidad de vecinos no puede permitirse un proceso tan largo y, sobre todo, tan costoso».









