
La raíz de este cruce de acusaciones hay que buscarla en la sesión plenaria del pasado viernes. El primer edil expulsó a Hierro por exhibir «una actitud hostil» y excederse del tiempo fijado -cuatro minutos- en la defensa de su voto particular sobre la cesión de un local a la asociación de mujeres Atalaya. El concejal de IU se negó a abandonar el salón por su propio pie, por lo que tuvo que ser desalojado por cuatro policías.
«Es una persecución»
«No opuse resistencia ni desobedecí -aclaró el político-. Yo estaba allí cumpliendo con mi obligación, pero Muguruza ya tenía preparado expulsarme antes de que se tratara mi moción sobre el transfuguismo».
Aunque en un principio fue Hierro el que amenazó con interponer una denuncia «por lesiones» en los juzgados poco después del polémico episodio, al final ha sido el jefe de la Policía local -que ahora se encuentra de baja- el que lo ha hecho. «Yo no voy a interponer ninguna demanda contra nadie porque no se debe judicializar la vida municipal», apuntó ayer el edil. No obstante, tiene muy claro el por qué de esta denuncia. «Se trata de una persecución a la que me está sometiendo porque yo tengo dos procesos abiertos contra él: uno en el que le acuso de pagar horas extraordinarias a agentes que no las hacían, y otra por un presunto delito de acoso a un cargo público», explicó Hierro.
Por otro lado, el edil de IU exigió a Muguruza «más flexibilidad y tolerancia» en los plenos y criticó que el alcalde se haya ido «de vacaciones» después del «espectáculo» del viernes. «Hace como los avestruces», comparó.









