
Sólo en Vizcaya, 24 operarios han perdido la vida entre enero y noviembre del ejercicio en curso, unas cifras que rompen la tendencia del pasado año -10 muertos menos que en 2005- y que ayer dispararon las críticas sindicales. El balance es especialmente alarmante en los sectores de la construcción e industria e impactante en Vizcaya, al registrar casi la mitad de los siniestros mortales. Además, en los siete primeros meses de 2007, casi 16.300 trabajadores han sufrido algún tipo de percance de carácter leve o grave en compañías vizcaínas.
«Líderes europeos»
ELA juzgó «imprescindible» la coordinación entre las subcontratas -a la que pertenecía la víctima mortal de Elorrio y uno de los heridos- y compañías principales para evitar «consecuencias irremediables». La responsable de Salud Laboral de esta central, Janire Domínguez, tildó de «inaceptables» las elevadas tasas de accidentes y lamentó el «triste honor» de Euskadi de «liderar» los rankings europeos de «precariedad temporal y siniestralidad».
CC OO empleó un tono igualmente contundente y enmarcó el accidente de Elorrio en las «deficientes medidas de seguridad» en que trabajan muchos empleados. «Se han dado claros indicios de falta de coordinación en las actividades desarrolladas en la empresa», denunciaron. Las mismas fuentes insistieron en la necesidad de reforzar los protocolos de seguridad y planes de prevención «cuando se realizan trabajos entre gremios diferentes» y se está expuesto a productos «tóxicos, químicos y de alto riesgo».
Aparte de las víctimas personales, la siniestralidad laboral en Euskadi provoca un gran impacto económico, que en 2006 superó los 73 millones de euros. Según el consejero de Empleo, Joseba Azkarraga, este gasto se hubiera ahorrado con la inversión de «sólo un millón» en medidas preventivas.










