
-¿Cómo ve la NBA con un océano de por medio?
-La sigo de vez en cuando y claro que la recuerdo. Lo que más echo de menos es que allá donde ibas tenías amigos de la universidad o familia, un contacto constante que aquí te falta.
-¿Cómo era aquel vestuario con Stockton y Malone en Utah?
-Aquel ambiente era increíble, pero la ACB es la mejor liga después de la NBA y aquí tampoco se está nada mal. A mi edad, como no vuelva como entrenador (ríe).
-Posee un agudo sentido del humor. Sus compañeros celebran sus ocurrencias. Es afable, simpático. Pero fuera de la cancha irradia seriedad.
-Es mi personalidad. Soy reservado y cambiante. ¿Tímido?, no en absoluto. A veces me vuelvo loco y me parto de risa y otras no. En un partido, puedo llegar riéndome a un tiempo muerto y muy seco al siguiente. Soy así.
-¿Ha hablado con su ex compañero y amigo Larry Lewis? (Es colista con el Estudiantes).
-Sí.
-¿Y?
-¿Uffff!





