El principal responsable de esta situación es el desfase de la balanza comercial, que superaba en ese período los 55.481 millones de euros (un 6,2% más), es decir, el 83% del déficit general. Y eso que en los ocho primeros meses del año las exportaciones, medidas por su volumen económico (120.991 millones), crecieron cuatro décimas más que las importaciones, un 7,5% frente al 7,1% de las segundas, cuyo importe provisional fue, no obstante, mayor (176.472 millones). Sin embargo, el incremento más fuerte en ese saldo negativo lo aportó la balanza de rentas, que empeoró un 44,6% hasta los 20.284 millones.
Las noticias positivas llegaron del sector servicios, cuyo balanza mejoró un 2,3% su superávit hasta agosto, con casi 15.469 millones. La mayoría de ellos procedieron del resultado positivo de la rúbrica de turismo.









