Los pequeños ingenios, del tamaño de las cucarachas y recubiertos, a modo de epidermis, de emisores de feromonas y sustancias químicas iguales a las de estos artrópodos, fueron programados para reaccionar al entorno dirigiéndose a voluntad de los científicos hacia uno u otro lado.
Los investigadores, cuyas conclusiones publica hoy la revista 'Science', han logrado, apoyándose en la toma de decisiones colectiva que caracteriza a los animales gregarios, dirigir el comportamiento de 'rebaños' de cucarachas de forma que sigan al robot en una determinada dirección, que se detengan con él o que elijan un refugio en contra del criterio colectivo que habrían seguido sin la actuación del 'pastor' autómata.







