
La evolución que ha experimentado el precio de estas casas ha sorprendido incluso a los expertos. «La intención era sacar al mercado estos pisos para aumentar la oferta inmobiliaria y así conseguir una reducción en el coste del resto», apunta Iñaki Egurrola, presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Vizcaya (API). La iniciativa, no obstante, ha obrado el efecto contrario al deseado. Lejos de frenar la inflación, los bajos se transformaron en un filón para promotores y propietarios. Hubo garajes, por ejemplo, que experimentaron un crecimiento espectacular: de costar 30.000 euros pasaron a valer 120.000.
«Muchos albañiles se han dirigido a nosotros para comprar locales, reformarlos y venderlos después a un precio mucho mayor», revela Javier Roldán, de la Inmobiliaria Abandoibarra, en Sestao, uno de los municipios más castigados por la especulación. Su propio alcalde, José Luis Marcos Merino, reconocía en el último pleno que la situación se había convertido «en un desmadre».
Razón no le falta. Con el paso del tiempo, el precio de las lonjas ha llegado a rozar el de una vivienda convencional. «Y, claro, ya no resultan tan atractivas, porque la gente prefiere pagar un poco más y adquirir una casa en una primera o segunda planta», explica Egurrola. De esta manera, el 'boom' que se registró hace apenas cinco años se ha desinflado. Los elevados precios se han estancado y la API advierte: «Tendrán que bajar. De lo contrario, no serán rentables para los compradores».
Carácter social
La intervención municipal también servirá para recuperar el carácter social de estos inmuebles. Sestao y Berriz ya se han puesto manos a la obra para redactar nuevas normativas que eviten hacer negocio con estos antiguos locales comerciales. El ejemplo de estas dos localidades ha servido de lección a los municipios que carecían de legislación sobre este asunto. Bilbao, Basauri y Portugalete preparan ya su primera norma al respecto y han advertido de que estos bajos no se venderán en el mercado libre, sino que tendrán un precio tasado.
Las futuras normativas también intentarán evitar otro de los problemas que ha originado esta nueva concepción de hogar. Y es que su elevado número ha amenazado incluso al sector servicios en algunos lugares. «Muchos negocios han bajado la persiana y donde antes había tiendas, ahora hay viviendas», se queja Txaro Garrido, presidenta de la Asociación de comerciantes de Sestao. Pero las instituciones locales se han propuesto acabar con esta situación. La solución que plantean es prohibir la apertura de estos pisos en las zonas comerciales. Para ello elaborarán un mapa en el que se blindarán las calles en las que predominen los establecimientos y sólo se permitirá construir una casa en aquellas lonjas sin ninguna posibilidad de albergar un negocio.









