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Una bombona explota y acaba incrustada a 340 metros en un concesionario de Enekuri
La carcasa voló desde una chatarrería y, tras rozar varios pabellones, atravesó el cristal blindado de Volvo-Carwagen

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Una bombona explota y acaba incrustada a 340 metros en un concesionario de Enekuri
AGUJERO. La pieza rompió el cristal blindado. / LUIS CALABOR
La fortuna evitó ayer que la explosión de una bombona de aire acabase en una tragedia laboral en un polígono industrial del alto de Enekuri, en Erandio. A las ocho de la mañana, una pieza de hierro salió volando 340 metros de distancia, atravesó un escaparate blindado, de 20 milímetros de grosor, y penetró hasta el interior de un concesionario de vehículos. Se trataba de la carcasa de un recipiente a presión de aire industrial, de tamaño considerable. Al parecer, salió despedida desde las instalaciones de Chatarras Abraldes, por causas desconocidas.

El percance no terminó en desgracia «por casualidad», según algunos testigos. Los más directos trabajan en Profinsa, a escasos 20 metros de la chatarrería. El portavoz de esta firma dedicada a productos de empresa e informática, Miguel Ángel Peláez, explicó ayer que oyeron «una fuerte explosión y vimos volando la carcasa, a una altura de cuatro metros. Pasó a escasos centímetros de las cristaleras de nuestras oficinas, donde estábamos trabajando 12 personas en ese momento».

Los operarios prefirieron «no adivinar qué hubiera pasado» si llega a desviarse de su trayectoria. «Si entra por el ventanal; hubiera sido una tragedia», comentaron. La pieza acabó en el interior de Volvo-Carwagen, donde algunos cristales quedaron como testigos mudos sobre varios de los vehículos expuestos. «Hubo mucha suerte, porque nuestro horario comercial comienza a las nueve de la mañana, así que no había nadie», declaró un portavoz del concesionario.

El propietario de la Chatarrería, Carlos Abraldes, negó que se hubiera producido explosión alguna. «Ha sido una pieza de hierro que ha salido disparada, probablemente al ser pisada por un camión», especuló. La Ertzaintza investiga el percance.

Múltiples denuncias

Entretanto, la paciencia de los dueños de los pabellones del polígono Fátima se agota. La empresa Abraldes ha sido objeto de múltiples denuncias y quejas de la comunidad de propietarios. Los afectados hablan de «un ruido insoportable por el constante tránsito de camiones y continuas explosiones», así como «la persistente presencia de un polvo ferruginoso, de color marrón», que les impide abrir las ventanas de oficinas, talleres y concesionarios.

El pasado mes de mayo, el responsable de la comunidad denunció ante el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno vasco que, «desde hace mucho tiempo, y de manera intolerable, llevamos padeciendo graves molestias, daños y perjuicios para las personas, derivados todos ellos del ejercicio de esta actividad clandestina». Incluso recordaron «las repetidas ocasiones en que hemos denunciado ante el Departamento de Calidad Ambiental las molestias y la insalubre actividad de gestión de residuos» de esa firma. Estas personas ponían en duda que «haya tramitado la obligada evaluación de impacto ambiental», un requisito imprescindible para tener licencia de actividad. Pese a las quejas, la chatarrería se encuentra dentro del listado de gestores de residuos no peligrosos, incluida en la página web de Medio Ambiente del Ejecutivo vasco.
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