
El partido comenzó con muchas precauciones por parte de las dos escuadras, tanto que hasta el minuto diez no pasó absolutamente nada sobre el césped del Mariano Haro. Eso sí, la primera situación reseñable fue el gol con el que los rojillos abrieron la cuenta. Fue una jugada no sólo de estrategia sino de pillería por parte de Rafa Martín, que sacó un libre indirecto antes de que se colocara la barrera local. Su centro fue para Joseba que, en el pico del área se revolvió y batió por bajo a Félix.
A los de Sola se les ponía el encuentro de cara y había que ver cuál era la decisión que tomaban unos y otros, si conformarse o seguir intentando aumentar la cuenta. No hubo que esperar demasiado para comprobar que el tanto había hecho mella en la moral de los de Zapatera, que se mostraban incapaces de superar la presión de los rojillos, que ayer vistieron de negro.
Simón lo intentó desde fuera de área pero su tiro se fue a la izquierda de la meta de Triviño. Fue casi lo único que mostró el Ávila en la primera mitad. Cuando se llegó al minuto 19 Gebara presionó y robó el esférico en su banda, vio a Pablo y le envió un centro medido. El burgalés regateó a los que le salieron a su paso y de potente disparo fusiló a Félix, muy vendido.
Con ese marcador el Mirandés siguió buscando incrementar la cuenta, y en una buena jugada entre Pablo y Joseba, a punto estuvo de llegar el tercero en el minuto 27. El cabezazo en plancha del vitoriano fue blocado en la misma línea por el guardameta local.
Los rojillos querían mas y el Ávila se veía impotente ante las acometidas de los de Anduva. Fue en el minuto 31 cuando Gonzalo quiso sorprender desde fuera del área. Su potente disparo fue enviado por Triviño a córner.
Ahí se acabó el Ávila de la primera parte y el Mirandés logró además incrementar la cuenta y poner el 0-3 en el minuto 43. Fue con un libre directo de Pablo que sorprendió a Félix. Así se fueron todos hacia vestuarios.
En las gradas se esperaba para comprobar qué podía ocurrir en la reanudación. Podía preverse la reacción de los locales, que en los primeros 45 minutos estuvieron siempre a merced del Mirandés, que dominó en todos los terrenos.
El mismo guión
Los locales salieron al terreno tal y como lo habían hecho en la primera parte aunque su técnico introdujo a Barrera que, sorprendentemente no fue del once titular. No parecía haber cambio de actitud, y tampoco se dio en las filas rojillas. El Mirandés, conformarse, nadar y guardar la ropa. Pero en el minuto 2 Pablo ofreció una de sus perlas para la galería, con sombrero incluido, aunque no halló lo que buscaba, que era el gol. No lo logró, pero sí incrementó la cuenta el Mirandés diez minutos después por mediación de Iván Agustín.
Tras un saque de banda de Gebara peinó Joseba hacia atrás, y ante la pasividad de la zaga local apareció en la frontal Iván Agustín que tuvo tiempo para prepararse el disparo y batir sin remisión a Félix.
Dos minutos después se produjo la expulsión del local Iván, por una decisión arbitral absurda; lo amonestó por sacar una falta sin su permiso. Esa circunstancia hizo, pese a lo que podía preverse que el Ávila jugara entonces sus mejores minutos y buscara con más intensidad la puerta de Triviño. Primero probó suerte Barrera tras el lanzamiento de un libre indirecto. El portero rojillo atajó en la misma línea de gol; era el minuto 67 y en el 74 quien tuvo su oportunidad fue Gustavo tras un error defensivo en bloque de los de Anduva. Su envío se fue por encima del larguero.
El Ávila avisaba y llegó su tanto cuando el crono marcaba el minuto 81. La jugada no revestía peligro, pero el balón le llegó a Joaquín que, sin pensárselo y desde cuarenta metros enganchó un impresionante chut que sorprendió a Triviño.
No había preocupación en el bando rojillo y, de hecho, aún se marcó el gol que redondeaba el resultado. Núñez desde su campo envió a Rafa Martín que vio desmarcados a Sergio Molina y Joseba, era un tres para uno pero el malagueño se encontró con Félix. Su rechace le cayó a Joseba que batió al portero. Quedaban cinco minutos y ya no hubo más en el Adolfo Suárez.
Ayer en Ávila se vio un monólogo rojillo. Los de Anduva sacaron del partido a los de Zapatera y gracias a su colocación, presión y calidad ganaron con toda justicia.





