«Este tiempo servirá para comprobar como se comportan las tierras con lluvias y nieve», revelaron desde la Diputación. Las obras, que ya habían sufrido un retraso de varios meses y un incremento de su coste de 3,1 a 3,6 millones de euros, debían finalizar para mediados de este mes. De hecho, la finalidad de la balsa era recoger el excedente de caudal del río en invierno y solucionar así los problemas de abastecimiento de agua del municipio en verano.
«La previsión de los técnicos es que, una vez que se reanuden las obras, no se tarde mucho en completar la balsa», afirmaron fuentes forales, que negaron que los movimientos de tierra detectados en la zona en la que se construye la balsa hayan agravado su situación con la aparición de nuevas grietas. «Los responsables de la obra no nos han advertido de ningún otro problema», aseguraron las mismas fuentes.
La paralización de los trabajos en el embalse ya ha provocado las primeras protestas. El apoderado de Ezker Batua, Jonathan Martínez, pidió ayer la comparecencia del diputado de Medio Ambiente, Jon Madariaga, a fin de que explique las razones de la medida. Además, recordó que un informe previo al inicio de la construcción ya advertía de la «inestabilidad del terreno».






