«No tenemos un ataque de celos», asegura el portavoz del grupo juntero, José Ferrera. Aunque en su día pidieron exclusividad en las conversaciones con los jeltzales, ahora muestran su «indiferencia» ante el papel estelar de los socialistas. «La Diputación es muy libre de iniciar los contactos con quien considere oportuno, a nosotros no nos preocupa este tema», dicen. «Si el PSE quiere llegar a un acuerdo sin nada a cambio, como han hecho en Álava, será su problema».
El PSE, entretanto, guarda silencio o desmiente los contactos a través de declaraciones oficiales. La discreción es una premisa básica de esta negociación, en la que el PNV busca una buena dosis de estabilidad. No sólo por los números -los socialistas, con catorce junteros, son el principal grupo de la oposición-, sino por la coincidencia en grandes proyectos; una sintonía que se mantuvo incluso durante la pasada legislatura, cuando los nacionalistas no necesitaban los votos.
Antes del día 30
Los acuerdos sobre la 'Supersur' y el plan de residuos, por ejemplo, se aprobaron con el apoyo de estos grupos, entre otros, y el contundente rechazo de Ezker Batua, que tampoco oculta sus recelos sobre la política fiscal. Al parecer, son los desencuentros en éstas y otras materias los que han estancado las conversaciones con la formación de izquierdas en la delicada fase de pasar de las palabras a los números. De hecho, tras el episodio de los 'rolex', que finalmente se han suprimido como regalo a los ex diputados, EB iba a comparecer públicamente esta semana para cuantificar sus aportaciones a las cuentas forales.
La rueda de prensa se fue retrasando «para no crispar» las negociaciones y acabó por suspenderse. El acercamiento entre PNV y PSE se ha producido precisamente en estos últimos días. Ante la falta de avances, el diputado general se ha mostrado dispuesto a reconsiderar las propuestas socialistas que a finales de octubre calificó de «inviables». Reclamaban, entre otras cosas, estudiar la ampliación del metro a Mungia y la zona minera. En materia de infraestructuras, sus iniciativas se cifraban en unos cien millones de euros. En política social han planteado que todas las prestaciones se complementen para alcanzar el importe del salario mínimo.
Mientras se discuten las partidas, los socialistas deberán evaluar el coste político que tendría el apoyo al PNV en estos momentos y los compromisos a más largo plazo que pueden obtener a cambio. Algunas fuentes dan incluso por rotas las conversaciones con Ezker Batua, algo que la coalición desmiente. «Mientras EB o el Gobierno foral no digan 'hasta aquí hemos llegado', seguiremos trabajando», aseguró José Ferrera, que la próxima semana tiene previsto reunirse con el diputado general. «En estos procesos siempre hay altibajos», subrayó.
Las dudas, en cualquier caso, deberán despejarse en los próximos días. El plazo para presentar enmiendas al proyecto de presupuestos se cierra el día 30. El PSE ya tenía preparada una enmienda a la totalidad para pedir la devolución de las cuentas que ha quedado 'congelada'. EA mantiene su participación en el proceso -Joseba Gezuraga se reunió ayer mismo con José Luis Bilbao- y confía en cerrar el acuerdo.









