
Aurrekoetxea rechaza los «indicios racionales de criminalidad» que la Audiencia Provincial aprecia en el almacenamiento «clandestino» realizado por Ihobe en los terrenos que hoy ocupa el BEC. Y rebate todas las sospechas de irregularidades en la planta de tratamiento que permitió transformar el lindane en triclorobenceno, un material útil para la producción industrial. «La instalación supuso el diseño tecnológico mas importante que ha tenido el país a nivel de tratamiento de residuos químicos, y tuvo todos los permisos necesarios», subraya.
Para atajar las críticas a la celda de seguridad del Argalario, Aurrekoetxea recurre a los elogios que los organismos internacionales dispensaron a la labor realizada por su departamento. «La propia ONU ha puesto como modelo la obra realizada en el Argalario y ha exigido que se copie en otros concursos», subraya. Además, a su juicio, si la actuación del Gobierno vasco no hubiera sido «inmaculada» no habría recibido 38 millones de subvención de la Unión Europea.
Mensaje de tranquilidad
Txetxu Aurrekoetxea insiste, como ya hizo durante su labor al frente de Ihobe, en que la población no debe temer ningún riesgo. «Las tierras contaminadas están convenientemente almacenadas y la calidad del aire, el suelo y el agua es perfecta», garantiza.
Respecto a posibles afecciones ciudadanas durante el proceso de retirada y destrucción del lindane, también descarta cualquier efecto negativo. En ese sentido, recuerda que durante todo el proceso funcionaron cinco estaciones de control del aire «que no registraron ni un sólo día índices cercanos a los límites establecidos». «La gente debe estar tranquila porque somos una ejemplo a seguir en todo el mundo», sostiene.









