
Los operarios que trabajan en Magdalena desde agosto aprovecharán esos cuatro días sin tráfico para terminar la urbanización de la calle, con lo que dejarán listas las aceras y extenderán el nuevo aglomerado que sustituye al viejo asfalto. Una vez que la pavimentación esté terminada, los coches podrán volver a transitar por la zona.
A pesar de las restricciones, la Policía Local dejará transitar por la zona de obras a los dueños de los garajes, así como a los padres que vayan a recoger a los escolares del colegio Ursulinas, para los que se ha habilitado un aparcamiento en superficie en la calle Vicente Goikoetxea.
El cierre afectará de forma directa a los autobuses urbanos. Así pues, diez líneas diurnas de Tuvisa (las que llevan los números 3, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 13, 14 y 18) y cuatro nocturnas del Gautxori (1, 3, 4 y 5) cambiarán de recorrido para esquivar Magdalena. Los vehículos del transporte público utilizarán Ramón y Cajal y avanzarán por Manuel Iradier y San Antonio. De esta forma llegarán a las paradas de Prado tras rodear las obras.
Vecinos molestos
Por su parte, los presidentes de las comunidades de vecinos de las calles General Álava, Independencia y Angulema acordaron ayer remitir una carta al Ayuntamiento y al Gobierno vasco para expresar su malestar por la «falta de información».
A su juicio, aún existen muchas dudas sobre el trazado del tranvía por estas calles, así como temas relativos a la seguridad. «Hay demasiadas incógnitas, como dónde va a estar la estación, si va a seguir la plazuela de Los Ddesamparados, los posibles incendios de la catenaria... Queremos un mínimo de comunicación, que no nos tomen por tontos», aseguró un vecino a EL CORREO.





