Los demandantes consideran que la resolución «reconoce el derecho de autor» de Calatrava y «el daño moral causado» por el viaducto peatonal de Isozaki. Por ello, el estudio del arquitecto destaca que la sentencia supone «un avance de especial trascendencia en la búsqueda del reconocimiento de la condición artística de determinadas obras arquitectónicas». En un comunicado, los portavoces del arquitecto afirman que el propósito final de la demanda era «establecer de manera clara una serie de derechos para el autor».
Aunque el juez desestima sus peticiones concretas de derribo del viaducto de Isozaki y, en caso contrario, una indemnización, se dan por satisfechos con el «reconocimiento a la propiedad intelectual del autor». Aun así, el recurso anunciado abrirá otra página en el pleito. El estudio de Calatrava admite que la sentencia prima el interés público y matiza que «en ningún momento se ha querido perjudicar dicho interés al interponer la demanda, por lo que no hay nada que objetar a este respecto».










