
«Nos han quemado todo». Fue la primera voz de alarma que José Luis dirigió a sus allegados antes de avisar a la Ertzaintza. Los primeros agentes llegados a la propiedad, situada a cierta distancia del casco urbano de Nanclares, observaron que las dos chabolas donde la familia guardaba paja y alguna herramienta aún humeaban. También comprobaron que la valla arrancada estaba a unos «cincuenta metros» del portón.
«El candado y la puerta estaban violentados y dentro de la finca había un animal carbonizado, posiblemente un perro», indicaron a este diario fuentes policiales.
Entretanto, miembros de la familia Jiménez salieron en busca de los animales desaparecidos, trece ovejas, un carnero y tres canes que custodiaban el ganado. «Hemos mirado en la zona donde suelen pastar habitualmente y tampoco están allí», aseguraba a media mañana Feli Jiménez. Poco después, los cadáveres de un mastín leonés y de una de las ovejas de la familia fueron localizados en puntos diferentes de la vía férrea, no muy lejos de la estación de Nanclares. «Estaban atados a la vía», explicaba anoche José Luis.
En busca de huellas
La Policía vasca ha abierto una investigación para tratar de identificar y detener al autor o autores de los brutales ataques, que podrían haber cometido varios delitos, como robo, incendio y maltrato y muerte de animales.
Agentes del equipo de la Policía Científica de la Ertzaintza acudieron también a la finca para tomar huellas y buscar restos biológicos que permitan esclarecer el caso. El Departamento de Interior no facilitó ningún dato sobre el resultado de las primeras pesquisas ni tampoco quiso aventurar alguna hipótesis sobre los motivos de lo ocurrido.
Sin embargo, la familia Jiménez sospecha que los hechos podrían estar relacionados con la «discusión» que José Luis mantuvo a últimas horas de la tarde del lunes con «un vecino del pueblo» que, al parecer, «pretende desde hace tiempo entablar relación» con una hija suya y «asedia» a la joven «pese a que ella no quiere nada con él y le ha pedido varias veces que la deje en paz». O bien con las denuncias presentadas hace algún tiempo por los hijos de Jiménez por la instalación de chabolas «presuntamente ilegales» en áreas forestales del municipio.





