
«Necesitamos apoyo para volver a la calle porque, de lo contario, ingresaremos de nuevo a prisión y seremos una carga para nuestras familias y las instituciones», resumía Enrique O.S., un donostiarra que vive ahora en un piso de acogida tras haber cumplido en Nanclares tres de los catorce años de condena que se le impusieron.
Enrique, que ejerció de portavoz de sus compañeros ante el edil socialista y los medios de comunicación, quiso denunciar en voz alta la ausencia de centros apropiados para que los presos que sufren enfermedades terminales puedan «morir dignamente». Una carencia que ejemplificó en el caso de un interno vizcaíno, A.B., que no puede abandonar el penal alavés para vivir sus últimos días lejos de las rejas pese a contar con «el permiso del juez».
«Un reto para todos»
Enrique reclamó soluciones a las instituciones vascas, al margen de cuestiones competenciales. «Es un problema de casa» y «un reto para todos», agregó.
Antiguo presidente de la Comisión anti sida de Álava, el edil Peio López de Munain admitió que la implicación municipal en la ayuda a presos «podría ser mayor», pero resaltó el «importante esfuerzo» que viene realizando el Ayuntamiento en esa materia. «Sabemos que nunca llegaremos a cubrir todas las necesidades al 100%» pero «aquí estamos, no para lo que haga falta sino para lo que podamos».
Por su parte, el actual responsable de esa organización humanitaria, Miguel Ángel Ruiz, solicitó «cambios legislativos», recalcó que la «reinserción debe hacerse fuera de la cárcel» y dio las gracias al concejal «por recibirnos».
Antes de que concluyera la visita, los internos consultados por EL CORREO aseguraron que las condiciones de vida de los presos y la seguridad en Nanclares han «mejorado bastante» desde la marcha del anterior director del centro Jesús Moreno. Pero se quejaron de la comida -«es horrible»- y pidieron mejores horarios para el transporte de los presos que vienen a trabajar a Vitoria.
«Menos visitas y más ayudas porque la gente no quiere saber nada de nosotros», apuntó Benaissa, uno de esos internos.





