
-¿Qué representa el gasóleo en el gasto de un camión?
-En torno al 32% del costo de explotación, una cifra similar al del personal que lo conduce.
-¿Las ayudas oficiales al combustible permiten mitigar el problema del elevado precio?
-Todo apoyo es bienvenido, pero en este caso es insignificante. Las subvenciones pueden alcanzar un máximo de 500 euros al año por camión y muchos transportistas ni se molestan en tramitarlas, por lo exiguas que son.
-¿Cree que la situación puede mejorar en el futuro?
-Mis previsiones son bastante negras. La subida de precio nos empieza a afectar de una manera muy preocupante.
-¿El biodiésel es una alternativa a tener en cuenta?
-En este momento no. Hay muy pocos puntos de venta y, además, tiene un precio similar, que sube de forma paralela.
-¿Cómo afecta esta continua escalada de precios a su trabajo?
-Desestabiliza nuestra actividad y las relaciones con los clientes, ante la incertidumbre que genera.
-¿Tiene previsto el sector algún tipo de acción ante esta crisis?
-De momento no vamos a hacer nada. Nos vamos a limitar a recomendar a nuestras empresas asociadas que adecúen los precios a los costes que tienen. Las tarifas son totalmente libres. Por otro lado, no nos queda más que encomendarnos a la Virgen de Begoña, porque a principios de año también subirán los recambios, la mano de obra de los talleres, etcétera.
Como la pesca
-¿Cuál es su reivindicación para resolver este problema?
-La agricultura y la pesca tienen un gasóleo con menos impuestos, por lo que debería pensarse en darnos un tratamiento similar. Por otro lado, estamos luchando en inferioridad de condiciones con otros medios de transporte.
-¿Cómo les trata la UE?
-El transporte de mercancías por carretera es esencial para la actividad económica, pero las últimas disposiciones de la Unión Europea lo están demonizando, en lo que parece una campaña de acoso y derribo.






